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La motivación y el tiempo como claves para entender a los alumnos e-learning

Como hablábamos en el artículo anterior Factores clave de un proyecto e-learning, existen elementos que condicionan el éxito o fracaso de un proyecto de formación e-learning en una empresa. Entre estos elementos se encuentran los factores personales, que son unos de los más estratégicos, teniendo en cuenta que este tipo de formación debe girar en torno a la persona.

De nada sirve tener la mejor plataforma, tecnología de última generación y los contenidos más completos y actuales sin la colaboración/implicación/interés de las personas destinatarias de la formación. En este artículo hablaremos de dos aspectos que tienen un peso específico importante como condicionantes del factor personal: la motivación y el tiempo.

Motivación

Entendemos motivación como el interés y las ganas de una persona de sentarse frente un dispositivo (ordenador, móvil, tablet, etc.) a leer, visualizar, jugar o cumplimentar actividades formativas. Este interés viene condicionado, entre otros, por dos aspectos:

El primero, la creencia o no en la utilidad de la formación e-learning. Hay personas que consideran que, por ejemplo, para la formación de habilidades, la formación on-line no es útil. Si la persona considera que no le sirve, difícilmente su actitud será la más abierta a participar en foros o blogs, a interiorizar conceptos, a practicar o a involucrarse en la formación.

El segundo, su percepción sobre la necesidad/ conveniencia de formarse en una determinada competencia. Las frases: “Llevo 15 años en esto, ¿qué me van a enseñar a estas alturas?” “¡Yo ya he hecho cursos de estos!” ”¡Encima e-learning!” son pensamientos que impiden o dificultan una buena predisposición ante cualquier tipo de formación, incluida la e-learning.

Tiempo

Por otro lado, cuando hablamos de tiempo nos referimos al tiempo que le queda disponible al alumno una vez ha cumplido con todas sus obligaciones profesionales, personales y familiares (reales o inventadas).

Este tiempo disponible va ligado, por un lado, a la carga real (o no) de trabajo y el número de responsabilidades, por otro lado, a la energía personal que le queda a la persona para sentarse sola frente al ordenador para conectarse. En este sentido es importante destacar que, en la mayoría de los casos, la formación se ve como algo secundario al resto de tareas y actividades. En otras palabras, el tiempo de dedicación a la formación on-line únicamente se suele realizar en el “tiempos muertos” o “tiempos de la basura”. Tampoco olvidemos que muchas veces los cursos on-line son realizados fuera del horario laboral por lo que, en ocasiones, se hacen “deprisa y corriendo”.

En este punto entran en juego componentes personales como son la pereza, la responsabilidad o la auto-motivación. A diferencia de la formación presencial, en la que las personas están obligadas a acudir al curso al que le han convocado desde el departamento de Recursos Humanos (aunque sea de “cuerpo presente”), en la formación on-line los alumnos eligen cómo, cuándo, dónde y cuánto tiempo se conectan para realizar las actividades formativas. Esto tiene muchas ventajas pero también unos cuantos inconvenientes.

Clasificación de los alumnos en e-learning

Teniendo en cuenta la motivación y el tiempo podemos clasificar a los alumnos en cuatro tipos (ver gráfico). Saber gestionar cada uno de ellos y cubrir sus expectativas permitirá minimizar la tasa de abandono de los cursos de formación on-line que, actualmente según algunos estudios, está en el 77%.

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